< Anterior          Todos          Siguiente >

Dror Burstein: explorar el universo a través de la palabra

Alejandra Quiroz Hernández – 15 de febrero de 2017

Recuerdo que mientras leía Mi taza de té, mi temperatura corporal se elevaba. Era como si yo misma fuera ese niño con fiebre que debe guardar reposo durante un día, por lo menos. Recordé todas las veces que mi mamá me preparó un té para reducir mi malestar. A pesar de no ser intencionado, a medida que se avanza en la trama es inevitable que el lector tome consciencia de su alrededor. El mundo se torna más nítido, las cosas manifiestan todo su peso. Como afirma el autor: “leer puede sacudirte y reiniciar tu pensamiento”.

Universo, sistema solar en blanco y negro. Ilustración del libro Mi taza de té, de Dror Burstein y Meir Appelfeld. Editorial Leetra.

Ilustración de Meir Appelfeld para Mi taza de Té (Leetra, 2015)

Dror Burstein es un escritor israelí. Aunque se recibió de abogado, prefirió dedicarse a la literatura, pues además de escribirla, la enseña en la Universidad de Tel Aviv. Con mirada telescópica, Burstein se asoma a la vida encontrando sus concatenaciones. Dror, con sus ojos de niño inquieto, se aproxima a la causa final de cosas. Esta actitud obedece a una verdad: “la escuela nos obliga a leer textos y calcular fórmulas, no nos proponen mirar el mundo”, dice.

Jesse Kohn describe la literatura de Burstein como aquella que te toma de la barbilla y alza tu cara para que la luz fluya dentro de tus ojos. Burstein provoca en sus lectores la disposición a elevar la mirada. Quizá por eso advierto una inclinación filosófica en su obra literaria. Como los primeros filósofos griegos, Burstein busca el principio de las cosas. Lo imagino conversando con Tales de Mileto o con Demócrito, juntos podrían indagar el qué de las cosas.

Bosque de árboles sin hojas en noche estrellada, en blanco y negro. Ilustración del libro Mi taza de té, de Dror Burstein y Meir Appelfeld. Editorial Leetra.

Ilustración de Meir Appelfeld para Mi taza de Té (Leetra, 2015)

Dror advierte que le debe más a los libros de divulgación científica que a la propia literatura. Parte de la consistencia que libros escritos por científicos como Peter Ward, Donald Brownlee o Nigel Calder ofrecen al lector. Entonces, él, con su obra, teje el gozo de la literatura con la certeza de la ciencia para aproximarse a los detalles ínfimos del mundo. Netanya, obra difícil de clasificar pues puede apreciarse como novela pero también como una memoria, refleja la escritura tan peculiar que caracteriza a Burstein.

Algo similar ocurre en Mi taza de tè. El autor sostiene la inquietud por ordenar el mundo a propósito de un resfriado. Conversando con Dror, nos explicó que con este libro pretendió dar un lugar a las cavilaciones propias de la infancia, mismas que pueden adquirir una gran complejidad tal y como lo revela en esta historia. El lector se zambulle en una taza de té para llegar a las profundidades no sólo del océano sino incluso del espacio. La conclusión de esta historia puede ser apenas el principio de una indagación inagotable.

Además, esta consciencia del mundo tiene efectos en lo concreto. Los libros de Dror Burstein son impresos en papel responsable. En el caso de Mi taza de té, se imprimió en papel certificado por el Forest Stewardship Council, organismo que se dedica a observar los beneficios económicos, ambientales y sociales del cuidado de los bosques. Por otra parte, Netanya fue impreso con papel  certificado por Eco-Libris, proyecto que buscaba aminorar los impactos ecológicos de la publicación impresa.

Mi taza de té es un libro que puede parecer que se sirve aún hirviendo. Aparentemente, la cubierta del libro nos revela muy poco de la historia pero en realidad nos está invitando a dar un paso. Te invitamos a tomar asiento, prepararte un té y dejarte que cada página te infusione la mente.